martes, 22 de julio de 2014

CAPÍTULO 1 (2º Parte)

            ¡Todo ha sido un sueño! Nada de lo que ha sucedido es real,  ¿o sí? Examino detalladamente mi habitación. Está exactamente como la dejé anoche antes de irme a dormir. Todo sigue igual. El escritorio de madera de ébano que está  a la derecha de la puerta. Encima de la silla giratoria blanca está mi mochila,  con todos los libros de texto, carpetas y demás cuadernos  que necesito para  hoy.  Al otro lado  de la puerta está la estantería a rebosar de libros. También está hecha con madera de ébano. Al   lado de  esta, queda el armario  de color marfil en el que tantas veces me he escondido cuando era pequeña. Cubriendo  casi todo el suelo de la habitación está la alfombra redonda de pelo blanco que me regalaron mis abuelos cuando cumplí trece años. Y para finalizar la cama que queda enfrente del armario. En estos momentos parece que haya habido un terremoto en la cama, todo parece un revoltijo. No estoy quieta ni durmiendo.

        Ha habido veces que me he despertado con los pies en el  cabezal. Otras, en pleno mes de enero, en que las sábanas y  el edredón estaban en el suelo y yo mientras tanto, congelándome de frío. Otras, en las que me he despertado en el suelo con un gran chichón en la cabeza por haberme caído  de la cama mientras dormía. Por suerte ya no me suelo caer de la cama.
    
      El caso es que todo sigue igual excepto una pequeña cosa en la que antes había pasado por alto y que me debería haber dado cuenta  mucho antes. ¡Qué  ilusa he sido! En cuanto me he levantado de la cama,  entre las  sábanas he podido observar una pequeña mancha casi imperceptible.  La mácula  es de un color rojizo similar al  vino tinto. Pero la mancha que he hallado no es de vino porque es imposible que bebiese anoche y que además no tiene ese olor característico suyo. Aunque hay una cosa que sí que puede ser.
        
      Una mancha de sangre, que peculiarmente tiene la forma de un corazón. ¡Qué extraño! Si hace mucho tiempo que no me sale sangre de la nariz y la menstruación la tuve la semana pasada. Pero que además de manchar las sábanas blancas, tenga forma de un pequeño corazón...  ¿Un corazón? ¿El sueño que he tenido esta noche no tendrá nada qué ver? ¿O sí?  Las preguntas no han abandonado mi mente. Todo parece igual que ayer, pero algo dentro de mí me dice que la normalidad no seguirá durante mucho tiempo. 
CONTINUARÁ...

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