miércoles, 6 de agosto de 2014

CAPÍTULO 1( 4º parte)

             En uno de mis intentos fallidos por deshacerme de ella; me llega el familiar sonido de mi hermana  aporreando  la puerta del cuarto de baño pidiéndome que le abra la  puerta porque  se está meando. Me amenaza con la misma cantinela de siempre. Que  llamará a mamá para decirle que no la dejo usar nuestro baño y que no respeto el pacto que tenemos en el baño. Todo con la consecuencia de estar castigada sin móvil y sin poder salir.  
   
         Al final, le dejo pasar porque no me interesa que mi madre se entere de que hemos estado a punto de volvernos a pelear por el cuarto de baño. Y como siempre  tengo todas las de perder. Cuando ha terminado, ha tirado de la cadena y se ha lavado las manos. Después  se ha dirigido hasta donde me encontraba.

         - No sabía que  han adelantado Halloween. ¿Piensas ir de momia viviente al instituto? Por cierto como no te des prisa llegaremos tarde otra vez y por tu culpa.

         -Jajaja, muy graciosa enana. Mira, ven y ayúdame a quitarme esto. Llevo intentándolo casi más de diez minutos y no sale.

          -Bueno, ¿para qué te lo has puesto si vas a sacártelo?

          -¡Qué yo no me lo he puesto!  Ya estaba cuando me he despertado.

          -Sí claro y yo soy tonta y me chupo el dedo.
  
          -Mira Sophie tienes dos opciones. O te largas y ya me las apañaré yo sola. O me ayudas. Y como vuelvas a abrir el pico l digo a mamá que fuiste tú quien rompió el jarrón y no yo. Ya sabes lo poco que le gusta que le mientan.

         -Está bien. Te ayudaré, pero rapidito que como cambie de opinión no te ayudo y te vas disfrazada de momia.- Por fin ha recapacitado.

        -Y bueno no olvides el jarrón… Otra cosa cuesta mucho.

        -No si no hace falta que lo niegues. ¿Qué has puesto pegamento ultra fuerte o algo por el estilo?- He preferido no contestar a su pregunta y seguir estirando de la venda que ha aparecido por arte de magia esta mañana.


       Después de unos cuantos intentos fallidos y con la ayuda de mi hermana; conseguimos quitarme la asquerosa venda que parecía una lapa. Aunque lo peor estaba por venir. En el último tirón, un trozo de piel se quedó adherida a la venda. De mi pecho la sangre brotaba de forma descontrolada y lo salpicaba todo. Aquello no podía estar pasando.  
CONTINUARÁ...